La máxima contenida en el título de esta entrada (atribuida a Séneca, sin embargo, apócrifa para mí, pues no encuentro dónde la menciona en su obra) se refiere al método por el cual, puedo sistematizar los aprendizajes con motivos pedagógicos, para reforzar, indagar, y socializar cualquier conocimiento puesto a la orden de nuestras ávidas mentes.
Ya sea como método introspectivo, o como una bitácora de trabajo, pretendo apuntar las lecturas, los hechos, opiniones, e investigaciones relevantes que me acompañarán durante un estudio de posgrado al que no me he postulado, no he accedido, no he comenzado, y más aún: no me siento preparado intelectualmente para asumir.
Por tanto, son tan dudosas mis certezas que irremediablemente me empujan a escribir y compartir todo cuanto pueda para este grado que apenas encuentra forma en mis abstractos pensamientos, con la finalidad de documentar, más allá de mi éxito o fracaso, los pormenores de una interesante escabullida a las rutinarias, inevitables, eternas y agobiantes técnicas de supervivencia suscritas hasta que la muerte nos acabe.
Por otra parte, este registro de sucesos, será un ejercicio de aprovisionamiento contra la infame y bélica economía criolla, diseñada biosocialmente para partirme los sesos en trescientos pedazos, mientras delibero, durante cinco minutos, si leer un libro más o tomar otro empleo para asegurarle el techo y alimento a mi pequeña adalid, a mi niña consentida, mi pajarita de redondos ojos negros.
Por el momento, me despido bruscamente, quienquiera que seas (seguramente yo mismo), porque la luz se ha ido. Ahora me bañaré, mientras pienso en Macondo o en por qué no compré una vela para alumbrar la penumbra de las noches tachirenses, condenadas inexorablemente a la oscuridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario